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Reflexionando sobre el voluntariado: invertir los programas al hemisferio norte

Esta es una publicación de nuestro invitado Daniel Großbröhmer, Responsible Volunteering (http://www.responsible-volunteering.com)

El Gobierno y las organizaciones de la sociedad civil de Alemania están realizando un experimento interesante y, al parecer, también bastante exitoso. En los últimos cuatro años, casi 2000 voluntarios de países del hemisferio sur (países en vías desarrollo) vinieron a Alemania para realizar un servicio de voluntariado inverso. Trabajan en guarderías, ayudan a organizaciones locales sin ánimo de lucro y a agencias de desarrollo internacional, ayudan a profesores en colegios y trabajan con ancianos. Lo importante: los voluntarios no tienen que pagar por la estancia. Su trabajo y cualquier gasto ocasionado lo cubre el Gobierno, otras ONG y donantes. Pero ¿por qué?

Desde que el Gobierno alemán ofreciera la posibilidad de realizar un voluntariado como alternativa al servicio militar obligatorio para hombres jóvenes, Alemania tiene un gran historial en voluntariado local e internacional. En 2008, el Gobierno comenzó a financiar un servicio de voluntariado internacional a largo plazo en el hemisferio sur para jóvenes. Hasta 2016, más de 25 000 jóvenes alemanes han participado. Desde el comienzo del programa, las organizaciones emisoras y anfitrionas y los voluntarios han pedido la creación de un programa de voluntariado inverso. Esto era casi imposible debido a la estricta normativa de visados alemana.  Sin embargo, en 2013 el Gobierno decidió empezar un programa piloto para ganar algo de experiencia.

La idea de este programa inverso (de norte a sur y al revés) es crear un entorno de aprendizaje y permitir a los voluntarios, a sus amigos y familias tener de primera mano experiencias internacionales e interculturales. La gente que nunca ha visitado otros países y culturas a menudo carecen de comprensión intercultural y un punto de vista unilateral de los desafíos del mundo. Las películas, la educación formal y los medios locales forman realidades, imágenes y prejuicios y las perspectivas coloniales influencian enormemente a los de «por allí». Este enfoque de aprendizaje global busca que la gente se dé cuenta de las estrechas conexiones económicas, ecológicas y políticas del mundo. La idea básica es concienciar sobre el hecho de que toda la humanidad vive en tan solo un planeta que está fuertemente integrado. Esta integración tiene como resultado una responsabilidad común y mutua.

Mediante su experiencia laboral, supervisión profesional y un conjunto de medidas complementarias, los voluntarios   normalmente ven y comprenden las interconexiones y se espera que reflexionen sobre ello en sus decisiones personales, por ejemplo, no comprando «moda rápida» ni solo bebiendo café de comercio justo, sino también en su vida profesional. Equipados con profundas experiencias internacionales y habilidades lingüísticas, se espera que se responsabilicen y, además, consideren la sostenibilidad y el impacto de sus acciones. Sin embargo, por supuesto, también trata sobre conocer gente, crear redes de gente con mentalidades parecidas y hacer amigos.

El impacto de este programa de voluntariado es difícil de describir y nada fácil de medir. Pero hay indicadores que sugieren que la experiencia de un viaje de voluntariado en el extranjero es mucho más efectivo en jóvenes del hemisferio sur yendo a Alemania que mandar a alemanes al extranjero. Durante su estancia, entraron en contacto con al menos cientos de lugareños (en este caso, alemanes) que tuvieron la oportunidad de conocer a un «verdadero» asiático, africano o sudamericano, quien contará su propia historia y con quien puede que se hagan amigos.

Además, una estancia en Alemania te garantiza un impulso en la carrera profesional. En casa, los líderes jóvenes estarán equipados con buenas habilidades lingüísticas, conocimiento intercultural, perspectivas y redes nuevas y convertirse en personas con poder de decisión socialmente responsables.

Por supuesto, la idea de la igualdad también es un factor determinante en la implementación de este programa. No hay ninguna razón por la que solo los ciudadanos alemanes puedan participar en un programa tan apoyado públicamente solo por su lugar de nacimiento. Si los alemanes esperaban ser bien recibidos como voluntarios en todo el mundo, parece ser una cuestión de justicia recibir y ayudar a los voluntarios también en Alemania. 

El éxito del programa se está evaluando actualmente. Se espera que se publiquen los primeros resultados de la evaluación en noviembre de 2016. Sin anticiparse, es probable que el programa se continúe y se amplíe. Las reacciones de la prensa y de la opinión pública fueron en general muy positivas. Una ventaja del programa ya está completamente clara: las organizaciones emisoras alemanas han aprendido lo que supone recibir voluntarios y viceversa. Así se ha llegado a una mejor comprensión mutua de los objetivos del voluntariado.

Puedes encontrar más información sobre este programa en http://www.weltwaerts.de/es/

Rethinking volunteering - reverse programs to the Global North

This is a guest post by Daniel Großbröhmer, Responsible Volunteering (http://www.responsible-volunteering.com)

The German government and civil society organizations are conducting an interesting experiment - and apparently a pretty successful one, too. Within the last four years almost 2000 volunteers from countries of the Global South - development countries - came to Germany for a reverse voluntary service. They work in kindergartens, support local NGOs and international development agencies, help teachers at schools and work with elderly people. The important thing: Volunteers don’t have to pay for the stay. Their work and all occurring costs are covered by the government, NGOs and donors. But why?

Since the German government offered the possibility to volunteer as an alternative to the compulsory military service for young male adults, Germany has a strong track record in volunteering locally and internationally. In 2008, the government started to support a long-term international volunteer service for young men and women in the Global South financially. Until 2016 more than 25.000 young Germans participated. Since the implementation of the program, sending organizations and hosting organizations and volunteers have demanded the creation of a reverse volunteering program. This was almost impossible due to the strict German visa regulations.  Nevertheless in 2013 the government decided to start a pilot program to gain some first experience.

The idea beyond this reverse program - north to south and otherwise - is to create a learning environment and to enable volunteers and their friends and families to make first hand international and intercultural experiences. People who have never visited other countries and cultures often have a lack of intercultural understanding and one sided views of global challenges. Images, prejudice and realities are forged by movies, formal education, local medias and are heavily influenced by colonial perspectives to those “down or up there”. This approach of global learning aims to make people realize the tight economical, ecological and political connections worldwide. The basic idea is to create awareness to the fact, that all humanity is living on one only planet that is heavily integrated. This integration results in a common responsibility for each other.

Through their work experience, professional supervision and a set of accompany measures volunteers   usually see and understand the interconnections and are expected to reflect this in their personal decisions, for example in not buying “fast fashion” or drinking fair trade coffee only, but also in their professional life. Equipped with profound international experiences and language skills they are expected to become decision makers who also consider the sustainability and impact of their actions. But of course it is also about connecting people, building networks of like-minded people and making friends.

The impact of this volunteer program is difficult to describe and not easy to measure. But there are indications that suggest that the experience of a volunteer trip abroad is much more effective with young people from the Global South volunteering in Germany than sending Germans overseas. During their stay, they come in contact with at least hundreds of locals (Germans in this case) who then have the chance to get to know a “real” Asian, African or South-American who will tell his or her own story and with whom they may become friends.

Also, a stay in Germany will a guarantee a career boost. Back home, the young leaders will be equipped with good language skills, intercultural knowledge, new networks and perspectives and become socially engaged decision makers.

Of course, the idea of equality is also a driving factor for the implementation of this program. There is absolutely no reason why only  German citizens can participate in such a publicly supported program only because of their birthplace. If Germans expect to be welcomed as volunteers worldwide, it appears to be a question of fairness to receive and support volunteers in Germany as well. 

The success of the program is currently being evaluated. First results of the evaluation are expected to be released in November 2016. Without anticipating, it is probable that the program will be continued and expanded. Reactions by press and public were almost very positive. One outcome of the program is already crystal clear: German sending organizations have learned what it means to receive volunteers and vice versa. This has lead to a better mutual understanding about the aims of volunteering.

Further information on this program can be found at http://www.weltwaerts.de/en/

El dilema de un voluntario

Como voluntarios, queremos hacer el bien para los demás, mejorar una situación. Pero, ¿y si somos nosotros los que nos encontramos en una situación en la que no podemos estar seguros de si nuestra presencia es útil? ¿o quizás solo ayudamos a mantener una inaceptable situación existente? Queremos compartir un ejemplo de una experiencia de voluntariado en India.

Lugar: Bangalore (India)
Proyecto: enseñar en un colegio de caridad a niños desfavorecidos y realizar talleres de métodos de enseñanza para sus profesores
Voluntarios: Christine (33, Alemania), Deepak (43, India); ambos con experiencia de docencia, pero ninguno de ellos es profesor en una escuela de manera profesional.

Habíamos encontrado el colegio de caridad S. sin ninguna organización intermediaria. La información en su página web, las entrevistas por Skype y una breve visita de preparación en diciembre de 2014 nos causaron una buena impresión, así que decidimos comprometernos a un voluntariado de seis meses de duración en el colegio en 2015.

Nuestra relación con los estudiantes comenzó de manera positiva en clases para grupos pequeños de estudiantes durante sus vacaciones. Sin embargo, en cuanto empezó el año académico, nos dimos cuenta de varios problemas. La dirección del colegio abordó rápidamente algunos problemas menores referidos a higiene y almacenamiento de materiales peligrosos, mientras que nuestras preocupaciones principales no recibían respuesta: Los estudiantes del colegio estaban durante todo el día en grupos grandes en clases demasiado pequeñas. El papel del profesor se reducía a menudo a «vigilar» a los niños (en la jerga de los profesores). Amenazar a los alumnos, golpearlos con la mano y con palos parecían prácticas comunes pese a que el castigo físico está prohibido por ley en India.

Puesto que la dirección del colegio nos había pedido incluir el tema del castigo físico y métodos alternativos (disciplina positiva) en nuestros talleres para profesores, habíamos esperado su apoyo incondicional después de compartir con ellos nuestros comentarios. Pero, al contrario, no estaban dispuestos a tomar un puesto claro contra estas prácticas prohibidas en frente de profesores, padres y alumnos. Su argumento era el miedo a perder profesores, la esperanza de que los profesores simplemente abandonasen esta práctica si se les daba más tiempo (en su opinión, la violencia es una práctica arraigada en la cultura india) y una creencia más o menos expresada abiertamente de que el castigo físico era en realidad necesario para enseñar a niños de «procedencia complicada». En conversaciones largas y repetidas, intentamos cambiar su opinión, pero no tuvimos éxito.

Mientras tanto, cada vez nos molestaban más y más las prisas durante las primeras semanas de nuestra estancia por parte del departamento de relaciones públicas del colegio para hacer fotos en nuestras clases y su insistencia para que escribiéramos comentarios para su publicación en redes sociales. Nos dio la impresión de que para la dirección del colegio el valor de los voluntarios yacía principalmente en beneficios de publicidad, mientras que nuestra preocupación por el bienestar de los niños se veía como una molestia indeseada.

Por lo tanto, este es nuestro dilema: Era evidente que como voluntarios no profesionales a corto plazo, no estaba en nuestras manos cambiar la situación dando un buen ejemplo y con posteriores conversaciones, puesto que nuestra actitud era opuesta al convencimiento de la mayoría de los profesores y directores del colegio. Llegamos a la conclusión de que seguir trabajando para el colegio bajo estas condiciones supondría aceptar la situación. Por otro lado, ¿no sería mejor quedarnos y hacerlo lo mejor posible? El pensamiento de abandonar a los niños a su suerte nos hizo sentir culpables, principalmente porque algunos de ellos se habían acercado a nosotros con la esperanza de que pudiéramos evitar que sus profesores utilizaran el castigo físico.

Finalmente, decidimos marcharnos del colegio en protesta y buscar ayuda profesional. No consideramos una opción ir a la policía. Nuestro objetivo era cambiar la situación de manera constructiva y y no arriesgarnos al cierre del colegio, donde los niños recibían asistencia básica, como alimentación y ropa. En su lugar, escribimos a UNICEF y a la Comisión Nacional para la Protección de los Derechos del Niño en India (NCPCR, por sus siglas en inglés) pidiendo consejo, pero, desafortunadamente, no recibimos respuesta.

Nos dirigimos a otro colegio en Bangalore, P., con un perfil similar al colegio S. En el colegio P., descubrimos que en sus primeros años se habían enfrentado al mismo problema de uso de violencia por parte de los profesores, pero habían tenido éxito con una política estricta de tolerancia cero. También habían desarrollado una formación especial para profesores, que ahora ofrecen a otros colegios de caridad de manera gratuita. Transmitimos esta oferta al colegio S., pero, como esperábamos, la rechazaron.

Al final, retomamos la enseñanza en el colegio P. y estuvimos allí durante nuestro tiempo restante en Bangalore. Estábamos bastante satisfechos con el trabajo y sentíamos que los profesores y alumnos apreciaban nuestros esfuerzos. Sin embargo, volvíamos la vista atrás a la experiencia en el colegio S. con sentimientos encontrados. ¿Qué más podíamos o deberíamos haber hecho por los estudiantes allí? Más tarde, recibimos más noticias frustrantes: junto con nosotros, otra voluntaria alemana muy joven se había ido del colegio explicando a su organización intermediaria que la razón era la violencia ejercida contra los alumnos. Para nosotros, de manera incomprensible, la organización envió de inmediato a dos nuevos voluntarios al colegio...

No disponemos de una solución al dilema, pero la razón por la que queremos compartir nuestra historia aquí es: las organizaciones benéficas dependen de la ayuda de voluntarios. Creemos que estos nos da, al menos un poco, poder que podemos utilizar colectivamente. Si no vemos ninguna manera de contribuir con un cambio en una organización mediante la ayuda activa, todavía podemos presionar a la organización al retirar nuestra fuerza de trabajo y rechazar contribuir a una fachada publicitaria reluciente.

 

Autora invitada: Christine de Friburgo (Alemania)

* Este artículo sirve solo como referencia para la gente que está interesada en un voluntariado en un lugar específico, pero no podemos garantizar que las organizaciones que aquí se mencionan o representan cumplan los criterios de voluntariado justo de VOFAIR. Echa un vistazo a nuestra página de PROYECTOS para ver proyectos con certificado de voluntariado justo.

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Turismo de orfanato: ¿útil o perjudicial?

 

 

En VOFAIR, promovemos la concienciación sobre el impacto de nuestro voluntariado en los beneficiarios, al igual que en los voluntarios. Últimamente, el voluntariado o la enseñanza en orfanatos (una elección popular de voluntariado) ha acaparado los titulares, puesto que varias empresas de viajes responsables han quitado de sus programas los viajes de voluntariado en orfanatos debido a cuestiones éticas. Decidí hablar con dos personas con experiencia en este ámbito, un voluntario en un orfanato y un psicólogo, para ver si el voluntariado en orfanatos es realmente la mejor solución para los beneficiarios (los niños), y qué supone para nuestros viajes de voluntariado en el futuro. Escrito por Charlotte Tucker, coordinadora del equipo de contenido, documentalista y escritora en VOFAIR

  • El viaje de Emily en su año sabático

Emily fue voluntaria en tres orfanatos de Vietnam como parte de su año sabático en 2007. El primer tema que sacó Emily conmigo fue la (falta de) apoyo que recibió por parte de la organización de voluntariado: «Supuse que estaría algo organizado, ¡pero solo lo estaba yo!», comentó. Aunque cuando llegó le proporcionaron la comida, después no tenía ni idea de lo que debía hacer. «Tienes que hacer un curso de 40 horas de TELF (enseñanza de inglés como lengua extranjera) antes de ir... pero después no hacen nada. No había ninguna orientación. En realidad tuve que improvisar. Dibujé algunos objetos y ropa, organizaba clases individuales y en grupo, y hacía que repitieran cosas. Si alguien tuviera algo de miedo, habría sido horrible. Por suerte, soy bastante segura de mí misma». Emily pagó «una gran cantidad de dinero» por su viaje; así que ¿a dónde estaba yendo su dinero? Le pregunté a Emily si creía que los niños se estaban beneficiando de su voluntariado, Emily dijo que «probablemente el dinero ni siquiera estuviese llegando a los niños. Los orfanatos eran horribles. En realidad, ni siquiera quieren que estés allí. Ni siquiera sé si aprendieron algo». Emily se fue preguntándose quién se beneficiaba realmente de su viaje, puesto que no parecía que fueran ni ella ni los niños. En VOFAIR, promovemos la concienciación sobre el impacto de nuestro voluntariado en los beneficiarios, al igual que en los voluntarios. Últimamente, el voluntariado o la enseñanza en orfanatos (una elección popular de voluntariado) ha acaparado los titulares, puesto que varias empresas de viajes responsables han quitado de sus programas los viajes de voluntariado en orfanatos debido a cuestiones éticas. Decidí hablar con dos personas con experiencia en este ámbito, un voluntario en un orfanato y un psicólogo, para ver si el voluntariado en orfanatos es realmente la mejor solución para los beneficiarios (los niños), y qué supone para nuestros viajes de voluntariado en el futuro.

  • Turismo de orfanato

En un informe reciente, UNICEF estimaba que en Camboya el 70 % de los niños que viven en orfanatos tienen al menos un pariente vivo y que el 90 % de los niños en orfanatos de Ghana no son huérfanos. Pero ¿por qué pasa esto? En Bali, el número de orfanatos ha aumentado constantemente junto con un rápido crecimiento del turismo en los últimos veinte años, y en Camboya, casi todos los orfanatos están financiados por donantes extranjeros. El turismo y los orfanatos están relacionados estrechamente. Aunque existen alternativas más baratas y estables a los orfanatos, y que son promovidas por el Gobierno de Camboya, se han creado un gran número de orfanatos como respuesta al aumento del número de turistas. A los niños contratados o vendidos por sus padres se les obliga a participar «quieran o no» en espectáculos culturales de baile para turistas y a jugar con los visitantes. Lejos de ser seguros, estos orfanatos generan unos ingresos procedentes de la explotación de huérfanos reales o falsos a cambio de dinero, con unos beneficios que van directos a los bolsillos de los propietarios. Efectos psicológicos en los niños. Aunque un orfanato albergue a huérfanos reales o a niños vendidos por sus padres, su trabajo principal es pasar sus vidas relacionándose con un gran número de voluntarios y turistas fugaces. Este desinterés mostrado por los niños de los orfanatos en los que estuvo Emily en Vietnam puede correlacionarse con las crecientes preocupaciones de mucha gente en los efectos psicológicos de vivir en un entorno inestable, rodeados por muchos cuidadores distintos. Hablé con el psicólogo Dr. Gillian para averiguar más sobre estos problemas, para comprender lo que realmente supone en este contexto de orfanatos. «En el caso de los orfanatos, el peligro podría ser que los niños puedan crear algún tipo de vínculo breve», comenta el Dr. Gillian. «Los problemas de apego a menudo aparecen en niños cuando se les separa de su madre. Sin un vínculo seguro, un sentimiento de seguridad y protección, los niños a menudo tienen problemas para relacionarse más adelante en su vida. Cuando [los voluntarios] se van, puede provocar la aparición de sentimientos arrolladores y sin resolución de abandono en los niños; la reactivación de la emoción del trauma original». Voluntarios y turistas bien intencionados sin la formación adecuada a menudo intentarán crear una conexión con los niños para sentir que han marcado la diferencia, pero puede que en realidad estén contribuyendo al daño psicológico de niños ya traumatizados.

  • Próximos pasos

Para hacer que tu viaje de voluntariado merezca de verdad la pena para la gente que recibe tu ayuda, y para ti, el voluntario, es importante investigar concienzudamente el impacto de tu voluntariado en ambas partes. Si quieres leer más sobre el turismo de orfanato, «thinkchildsafe.org», dirigido por Friends International y respaldado por UNICEF, ofrece información, informes de investigación y documentales para ayudarte. Puedes encontrar sus consejos para el «viajero concienciado con la seguridad infantil» en http://thinkchildsafe.org/when-i-travel/ e ideas alternativas para ayudar a organizaciones que defienden a los niños aquí. Si todavía quieres ser voluntario en un orfanato, VOFAIR recomienda un voluntariado por un periodo mínimo de seis meses cuando estás en contacto con niños vulnerables. Puedes ver más información en nuestra «Guía del cuidador», escrita con la ayuda de psicólogos experimentados.

Voluntariado en el Barco de la Paz: la excepcional experiencia de Mihoko desde Japón

 

 

Mihoko está estudiando el Máster en Derechos Humanos en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres. Durante sus estudios universitarios, realizó las prácticas en las oficinas en Tokio de Amnistía Internacional y del Centro de Información de las Naciones Unidas. Después de terminar sus estudios universitarios, fue voluntaria como intérprete de inglés y japonés en el 83.º viaje del Peace Boat (Barco de la Paz).

¿Cuál es tu puesto o trabajo como voluntaria, y que haces (hacías)?

Trabajé como intérprete en el Peace Boat. Peace Boat es una ONG con sede en Japón que, en su esfuerzo por promover la paz y concienciación sobre cuestiones globales, ofrece a los pasajeros la oportunidad de visitar muchos países y de ver el terreno con sus propios ojos. Peace Boat organiza dos viajes por el mundo de tres meses de duración al año, en los que se visita de 15 a 20 países.

¿Cómo te enteraste de esta oportunidad? ¿Por qué decidiste involucrarte?

Diversos amigos que habían sido voluntarios para Peace Boat me comentaron lo revelador que fue su experiencia, y me animaron a solicitar un puesto parecido. A partir de mis experiencias de prácticas en una ONG y en una organización internacional en la que principalmente me impliqué en las campañas, me sentí decepcionada por la relativamente poca concienciación pública sobre la cuestión de los derechos humanos en Japón. Sin embargo, me he dado cuenta de que el desconocimiento de los japoneses no es debido a la indiferencia, sino que más bien se produce a causa de barreras lingüísticas. Al servir de puente entre los japoneses y los extranjeros como intérprete, quise contribuir a incrementar la concienciación pública mediante la posibilidad de enseñar a los pasajeros sobre derechos humanos, al igual que sobre otras cuestiones urgentes a las que se enfrenta el mundo.

¿Qué crees que has ganado con esta experiencia? Y si este puesto es voluntario, ¿del voluntariado en general?

Con la experiencia, pude mejorar mis habilidades de traducción e interpretación, pero también me he dado cuenta de que la interpretación requiere mucho más que fluidez en un idioma. En el viaje, me enfrenté a choques culturales, por ejemplo, mientras que en Japón la gente tiende a ser puntual, los latinoamericanos eran mucho más tranquilos y estaban menos atados al tiempo. Aprendí que como intérprete, mi trabajo no solo implicaba unir idiomas, sino también subsanar las diferencias culturales. El idioma solo funcionó como una herramienta de comunicación, y fue el deseo por profundizar en las perspectivas y costumbres de los demás lo que realmente animó al diálogo multicultural. Lo más importante que obtuve es la amistad. Pude conocer gente de todas las clases sociales y establecer amistad a través de las dificultades y del descubrimiento de cosas nuevas juntos.

VOFAIR recomienda trabajar como voluntario en periodos no inferiores a seis meses. ¿Por qué crees que es importante?

Mi periodo de voluntaria fue inferior a seis meses, puesto que el viaje tuvo una duración de 100 días. Sin embargo, sí que entiendo la importancia de una experiencia de voluntaria de mayor duración, pues te permitiría acostumbrarte al trabajo y a su entorno.

¿Hay alguna manera concreta de que la gente pueda involucrarse y ofrecerse como voluntaria en este sector? Si es así, ¿qué consejo les darías?

En relación al voluntariado para Peace Boat, principalmente hay dos puestos de voluntariado para hablantes de inglés o español: intérprete y profesor de idiomas. Sin embargo, si no reúnes los requisitos, no te desanimes porque también puedes ser voluntario sobre el terreno en el centro de Peace Boat en Japón.  

(Si deseas más información: http://peaceboat.org/espanol/?menu=110)

Con respecto al voluntariado como intérprete, no necesitas tener experiencia previa en interpretación, pero las materias y el contexto que interpretarás varían desde pequeñas charlas hasta conferencias y ponencias, así que es útil tener un amplio conocimiento sobre cuestiones políticas y socioculturales.

¿Alguna ventaja o desventaja de tu experiencia de voluntariado?

Peace Boat visita muchos países en muy poco tiempo (tres meses) y pasa una media de uno a dos días en cada puerto. Así que puede ser bastante difícil captar la realidad de un país en concreto con el par de días que pasas en el territorio. Sin embargo, Peace Boat trata una amplia variedad de temas, que incluyen medio ambiente, derechos humanos y resolución de conflictos, por lo tanto, te permite conocer diferentes temas y ensanchar tus intereses y perspectivas. 

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Voluntariado inclusivo

Escrito por Katie Raynak, documentalista y creadora de contenidos en VOFAIR.

          Los excluidos

Los voluntarios en organizaciones benéficas y civiles dirigen su ayuda a poblaciones vulnerables para promover la inclusión social, pero ¿aplican equitativamente los mismos valores de inclusión a sus voluntarios? Normalmente percibimos a los ancianos y a las personas con discapacidad como los destinatarios de estos servicios y, por consiguiente, se subestiman sus capacidades y lo que realmente pueden ofrecer a una causa. En torno al 15 por ciento de la población mundial vive con una discapacidad mental o física. [i] Además, se estima que un 8 por ciento son mayores de 65 años (un número que se espera triplicar en las próximas décadas). [ii] Proporcionar una ayuda adicional para permitir que un voluntario participe puede ser un concepto peor recibido en organizaciones que ya tienen dificultades para sobrevivir con pocos recursos y dependen de la ayuda de voluntarios; sin embargo, el esfuerzo adicional de inclusión puede producir resultados fructíferos.

          Beneficios para voluntarios y comunidades

La participación en actividades voluntarias ha demostrado tener muchos beneficios tanto físicos como mentales. Ciertos estudios empíricos han demostrado que la actividad de voluntariado en personas mayores se relaciona con un aumento de la actividad física, una mejora de la actividad cognitiva y una mejora evaluada por los mismos voluntarios de su propia salud. [iii] Los valores tradicionales han dado una imagen de estas poblaciones como «los ayudados», pero el voluntariado inclusivo transforma este concepto anticuado al ofrecer oportunidades igualitarias y acoger a personas con todo tipo de destrezas y capacidades. El porcentaje de la población mundial de personas mayores y con discapacidad no se refleja con exactitud en el trabajo o voluntariado en el mundo. [iv] Estas poblaciones están aisladas y rápidamente se consideran incapaces de contribuir a una comunidad, cuando, en realidad, su servicio puede ser igual de beneficioso que el de personas sin discapacidades. El voluntariado inclusivo ofrece a estas poblaciones vulnerables la oportunidad de participar en una comunidad, mientras que en otras situaciones se les ha discriminado. Involucrar a estas poblaciones en roles sociales más activos beneficia a la comunidad con más manos solidarias y con la disponibilidad de una mayor diversidad de ideas y habilidades.

Los voluntarios son más conscientes de las cuestiones y aspectos vitales de su comunidad mediante su actividad en organizaciones civiles. Con una muestra de voluntariado que no represente con exactitud a la comunidad circundante, los voluntarios pierden la oportunidad de conocer y comprender a las diferentes personas que viven en su propia comunidad y que están entregados a una causa similar. La concienciación inspira la acción. 

          Haciendo realidad la idea

Es importante reconocer que los voluntarios tienen derechos y que no se les debe explotar por sus servicios. Además, es aún más importante reconocer que los voluntarios que vienen de poblaciones más vulnerables se encuentran en una situación mayor de riesgo de que se aprovechen de ellos o de no comprender totalmente sus derechos en este ámbito. Las habilidades y limitaciones cognitivas y físicas deben tenerse en cuenta para que ningún voluntario esté en riesgo o en una posición incómoda, sino más bien para que se les proporcione un entorno seguro y una formación adecuada de sus deberes y responsabilidades.

Se puede conseguir el voluntariado inclusivo al acercarse a estas comunidades para informarles de posibles comunidades de voluntarios e invitarles a involucrarse. Los miembros de la comunidad puede que no sean conscientes de estas oportunidades, e incluso ignoren completamente que sus posibles destrezas podrían marcar la diferencia en una organización, por lo tanto, las organizaciones que consigan voluntarios deben comunicar eficazmente sus necesidades e identificar las maneras concretas que tienen los voluntarios de participar. Estar preparado para las posibles circunstancias que puedan encontrarse, como el acceso a transporte y las capacidades físicas, demuestra el respeto hacia personas que experimentan desafíos distintos. Comprender estas limitaciones permitirá a las organizaciones emparejar las necesidades con unas destrezas adecuadas para determinar cómo pueden utilizar sus recursos para alcanzar un voluntariado inclusivo.

En honor al tema de octubre de las personas mayores y con discapacidad, recordémonos que los «ayudados» pueden colaborar. Creemos un mundo socialmente inclusivo con un grupo de trabajo colectivamente inclusivo.

 

[i] UN Enable, Factsheet on Persons with Disabilities (En inglés). http://www.un.org/disabilities/documents/toolaction/pwdfs.pdf

[ii] National Institute on Aging, Humanity’s Aging (En inglés). http://www.nia.nih.gov/research/publication/global-health-and-aging/huma...

[iii] Today’s Research on Aging, Volunteering and Health for Aging Populations, edición 21, agosto de 2011.

[iv] Kimberly D. Miller, Pam Scoglio, Stuart J. Schleien, Ph.D. Inclusive Volunteering: Community and Family Perspectives. The International Journal of Volunteer Administration, volumen XXVII, número 2, julio de 2010.

Porque la industria millonaria del voluntariado no siempre es tan ética como sus colaboradores esperarían - Livvy Bathe

 

 

¡Hola a todos! Mi nombre es Livvy Bathe y soy la miembro más reciente en unirse al equipo de Vofair.org como bloguera asistente. Aparte de trabajar para Vofair.org, estoy cursando Literatura Inglesa y Escritura Creativa en la Universidad de Surrey, soy voluntaria en la librería local de Oxfam y pronto voy a servir como vicepresidenta para la asociación PEN de la universidad en el nuevo año académico, en el que promocionaremos la libre expresión, los derechos humanos y la literatura.

Decidí involucrarme en VOFAIR porque paso demasiado tiempo anhelando viajar por el mundo mediante la participación en diferentes proyectos de voluntariado y, como resultado, me he dado cuenta de que la industria millonaria del voluntariado no siempre es tan ética como sus colaboradores esperarían. Creo firmemente en el sistema de voluntariado, pero solo cuando es beneficioso para las dos partes involucradas, y cada vez se es más precavido con la probabilidad de ser explotados tanto, por un lado, para los entusiastas voluntarios occidentales y, por otro, para las comunidades en las que colaboran. Es primordial que las dos partes comprendan las implicaciones a largo plazo de su experiencia, breve y a menudo con mucha carga emocional, de trabajo juntos.

Cuando estaba en bachillerato, participé en un viaje de nueve días a Rumanía mediante una colaboración entre mi instituto y la organización benéfica LinkRomania. Pese a que el viaje fue de las mejores y más influyentes actividades en las que me he involucrado, había un aspecto con el que me sentía incómoda. Después de haber trabajado en una guardería y de haber entregado paquetes de comida en las afueras de la ciudad de Iași, de haber visitado a adultos sin techo salidos del orfanato en la misma ciudad, de haber viajado a un asentamiento de gitanos para ayudar a renovar un parque infantil y lo que pronto será una guardería, y de haber participado durante una temporada de trabajo en un retiro agrícola para adultos con discapacidad mental (todas las experiencias fueron profundamente reveladoras y conmovedoras), nos preguntaron a qué grupo queríamos que se destinara nuestro dinero (recaudado durante el periodo escolar).

Al ser una chica de diecisiete años privilegiada y bastante desconocedora del mundo, no me pareció que tuviera ningún derecho para ejercer tal poder sobre las vidas de los demás; personas que eran mayores que yo, que habían trabajado mucho más que yo y a las que dejaría y nunca volvería a ver. A pesar de que se diseñó como un regalo para ayudar a los demás, parecía más bien que trataba menos sobre dar soluciones duraderas a los problemas de las personas que conocimos, y más sobre hacernos sentir bien a los estudiantes. Para mí, estos actos no deberían ser una opción elegida al antojo de ciertas personas para demostrarse a sí mismas que son misericordiosas, sino más bien debería ser el reflejo de un sentimiento de deber universal para reajustar la desigualdad económica.

Me he unido a Vofair.org no para desanimar a la gente sobre el voluntariado, sino para aumentar nuestra concienciación sobre las normas éticas que deben implantarse para que podamos beneficiar a los demás y, por tanto, beneficiarnos a nosotros mismos con la certeza de que hemos tenido un impacto positivo.

Entrevista con Mary-Rose, voluntaria para Age UK

 

 

Mary-Rose es una estudiante de quinto año de Medicina en la universidad londinense Imperial College. Durante sus estudios en la University College de Londres, participó como voluntaria para dos organizaciones benéficas de Reino Unido con sede en Londres que proporcionaban compañía, amistad y apoyo a personas mayores de la capital y de todo el país.

¿Cuál es tu puesto o trabajo como voluntaria, y que haces (hacías)?

Trabajé como apoyo social para Age UK, lo que en realidad supone que visitaba a los mismos señores mayores cada semana durante un par de horas para hablar y tomar el té. También ayudaba leyendo cartas y haciendo tareas domésticas, pero el objetivo principal era proporcionar a alguien con quien las personas mayores y aisladas pudieran hablar. También fui voluntaria en un centro comunitario en Camden, donde ayudaba en los comedores y en las excursiones a lugares como Eastbourne, también se trataba principalmente de personas mayores de la zona.

¿Cómo te enteraste de esta oportunidad? ¿Por qué decidiste involucrarte?

¡Creo que descubrí el puesto de apoyo social en Internet! Soy bastante tímida, pero me siento cómoda hablando con personas mayores, y también me estaba planteando hacer Medicina, así que era una oportunidad excelente para ganar experiencia en la comunicación con personas nuevas. Y aún más importante, estas personas están muy aisladas y son muy vulnerables, es increíblemente gratificante darles una cara familiar amable.

En relación con el centro comunitario, a menudo organizan comidas temáticas, y lo anunciaban en la página de oportunidades de voluntariado de nuestra universidad (University College de Londres). Ya había trabajado durante un tiempo como apoyo social, así que pensé que sería divertido ayudar, y era bastante tentador, puesto que era un puesto de voluntariado puntual. No me planteaba volver más veces, pero todos eran muy amables y era muy fácil volver cuando pudiera.

¿Qué crees que has ganado con esta experiencia? Y si este puesto es voluntario, ¿del voluntariado en general?

Adquirí una perspectiva totalmente distinta sobre la vida en soledad y la experiencia de la gente mayor en nuestra comunidad. Es fácil olvidar a todo este grupo de población, y estoy segura de que cuando esté ejerciendo como médico, esta sensibilización me ayudará a realizar una mejor valoración y, con suerte, a beneficiar a los pacientes. He sido voluntaria en el extranjero anteriormente, y creo que hay algo especial en ser voluntaria donde vives. Instantáneamente tienes algo en común con aquellos con los que estás tratando, y ser parte de la comunidad es algo realmente enriquecedor, un sentimiento difícil de encontrar si vives en el centro de Londres.

VOFAIR recomienda trabajar como voluntario en periodos no inferiores a seis meses. ¿Por qué crees que es importante?

En primer lugar, para ti, para sentirte cómoda y conocer con quien estás trabajando, es mucho más enriquecedor cuando tienes una verdadera conversación con alguien en lugar de una conversación superficial. Pero, principalmente, porque lo más importante sobre este tipo de voluntariado es simplemente ser familiar, y no puedes desarrollar una relación en un periodo corto de tiempo, no es justo para la gente a la que visitas.

¿Hay alguna manera concreta de que la gente pueda involucrarse y ofrecerse como voluntaria en este sector? Si es así, ¿qué consejo les darías?

¡Es muy fácil involucrarse y las organizaciones están desesperadas por encontrar manos solidarias! Si tienes una o dos horas por semana, entonces el apoyo social es perfecto, pero tienes que ser constante, puesto que tu visita puede ser el único contacto social de esa persona durante toda la semana. Si no lo puedes garantizar, entonces ayudar en un centro comunitario es mucho más flexible. Hay otras funciones, como ayudar con la compra y como apoyo social por teléfono; si quieres hacer algo parecido; ¡te recomendaría que llamaras a Age UK o a tu centro comunitario local!

¿Alguna ventaja o desventaja de tu experiencia de voluntariado?

¡Creo que ya he hablado bastante bien de mi experiencia! De verdad que apenas hay nada negativo, solo que una vez que te has comprometido como apoyo social, tienes que asegurarte de que siempre haya suficiente espacio en tu agenda. A veces puede ser difícil predecir cuánto tiempo puedes estar si eres como yo y encuentras difícil irte a una hora concreta.

¿Hay algo que quieras añadir? ¿O alguna cuestión adicional que consideras que pueda ser importante?

No suena muy glamuroso, y supongo que no es el sector de voluntariado más popular, principalmente para gente joven, pero es todo un privilegio. 

Considero que el voluntariado a nivel local es mucho más gratificante que el voluntariado en el extranjero - Entrevista con Heidi

 

 

Heidi trabaja actualmente en Hong Kong para una empresa internacional de educación al aire libre, también está estudiando el Máster en Educación al Aire libre en la Universidad de Worcester (Reino Unido). Cuenta a VOFAIR sus experiencias como parte del premio Duque de Edimburgo.

¿Cuál es tu puesto o trabajo como voluntaria, y que haces (hacías)?

Actualmente trabajo para una organización benéfica internacional al aire libre con sede en Hong Kong; enseñar a la gente a servir a los demás es el objetivo de su misión. En mi adolescencia, estuve involucrada en diferentes actividades de voluntariado, generalmente relacionadas con el premio Duque de Edimburgo. Dejaron marca en mí y he perseguido una profesión que me permita ayudar de alguna manera a la comunidad.

¿Cómo te enteraste de esta oportunidad? ¿Por qué decidiste involucrarte?

Mi experiencia con el premio Duque de Edimburgo encaminó mi decisión de involucrarme en la ayuda a jóvenes. Este premio es un programa extracurricular que combina trabajo comunitario, actividades al aire libre y otras capacidades para animar a los participantes a superarse a ellos mismos y a su comunidad. El voluntariado es un importante ingrediente y se proporciona orientación para poder encontrar formas de participar, pero también se anima a salir y encontrar tu propia manera de ayudar a los demás.

Hay tres niveles en el premio: bronce, plata y oro, según lo que se exija al participante. Completé los tres niveles, lo cual supuso una experiencia muy gratificante, principalmente, mientras me entregaba el premio de oro el duque en persona. Creo que una vez que te involucras en el voluntariado, puedes ver oportunidades en otros sitios, y así es cómo encontré mi puesto actual en Hong Kong.

¿Qué crees que has ganado con esta experiencia? Y si este puesto es voluntario, ¿del voluntariado en general?

Siempre he considerado que el voluntariado es más gratificante que el trabajo; no estás ganando dinero, pero estás ayudando a gente y a tu comunidad, por lo que te da un sentimiento de propósito. También te enseña el valor del dinero cuando comienzas a ganarlo. Es una bonita manera de conocer a un nuevo círculo de amigos o intentar algo que nunca has hecho antes. Con el voluntariado, pude experimentar con venta, trabajo con niños, trabajo en una agencia de consultoría y ayuda en el extranjero, en un país del tercer mundo. Estas experiencias ayudaron a dar forma a mi carrera profesional y probablemente me han llevado al trabajo que ahora desempeño.

VOFAIR recomienda trabajar como voluntario en periodos no inferiores a seis meses. ¿Por qué crees que es importante?

Trabajar en mi premio Duque de Edimburgo me ha demostrado que pequeños periodos en diferentes proyectos de voluntariado te proporcionan rápidamente montones de experiencias; sin embargo, en mi puesto actual, también veo que poder permanecer con el mismo grupo puede ayudar a producir mejores resultados de manera más efectiva. Eso es especialmente importante para trabajar con grupos difíciles, como niños o jóvenes.

¿Hay alguna manera concreta de que la gente pueda involucrarse y ofrecerse como voluntaria en este sector? Si es así, ¿qué consejo les darías?

La asociación Guiding and Scouting siempre fomentará la ayuda y buscará voluntarios, al igual que las organizaciones benéficas locales. A veces, es un poco más difícil encontrar algunas oportunidades más específicas, pero si buscas en la dirección correcta y envías un correo electrónico educado, seguido de una llamada de teléfono, puedes estar seguro de que la gente responderá con entusiasmo.

¿Alguna ventaja o desventaja de tu experiencia de voluntariado?

Considero que el voluntariado a nivel local es mucho más gratificante que el voluntariado en el extranjero. Fue genial poder ver cambios duraderos y efectivos, mientras se crea una transformación real y significativa en la gente a mi alrededor. Mi experiencia como voluntaria en el extranjero, aunque no es completamente negativa, no creó el mismo sentimiento de satisfacción, puesto que el elemento de voluntariado parecía ser secundario al turismo.

Volunteering with elderly - a beautiful testimony

Back in November, I found a volunteer position with the Australian Multicultural Community Services. Being an expatriate in Australia, I wanted to contribute to any work related to Polish people in this country. I was very excited about the idea of befriending an elderly and lonely Polish person. I miss my family and in that my grandparents, who live back far away. So my volunteering motivation also had some source in my feeling of guilt, as well as in the urge of giving back to the society.

Julia, my volunteer coordinator, introduced me to Mr Stanislaw when visiting him at his place. Before that, we both meet for a volunteer induction and I was provided with all sorts of information necessary for my future role. It was great to have Julia as a mentor and someone whom I could always speak to. She is definitely a person with a calling to help others.

After Julia introduced us to each other, was a bit disappointing! This was due to my expectations, I should not have to have any! The man gave me the first impression of being very self-centered and also depressed; mentioning a few times that he is willing to die. It was hard to carry a conversation… Nevertheless, encouraged by Julia and my intuition, I still wanted to give it a go, meet him at least a few times and then decide to commit for a longer term (which is a logical requirement of this voluntary role).

On my next visits, I realised that Mr. Stanislaw had amazing stories to tell. He would repeat the same stories many times. He loved telling one of an Indian doctor, at whose house he did gardening work. They developed a great friendship and the Indian doctor invited him for a trip to his country. When he was introducing Mr. Stanislaw to the rest of family in India, he presented him as his brother. Mr Stanislaw asked him then - “look doctor, we have different skin colours, we speak different languages and are from so distinct cultures, why do you call me your brother?” at which the friendly doctor responded: “Stan, we are both humans, so we are brothers.” - I probably have heard this story each time I visited Mr Stanislaw.

The more I met with Mr Stanislaw, the more I got to know about him and his family. As a volunteer, I was interested in helping him and I never judged what he would tell me. After all, who am I to judge? I have never experienced hardship nor forced labour or forced migration. Thus, the more I heard his life stories, the more I appreciated every moment of my own, pretty lucky, life. Despite being separated from his wife (and also family, to a certain degree), he always spoke about them well and he truly missed them. He held pictures of his grandchildren visible in his apartment and with great engagement, he would tell me the story of each. He was also proud to guarantee his family a better life in Australia, in comparison to the place and times in which he grew up (war, poor little village in Poland and later forced work in Germany). I admired his hard work to achieve it.

He was 94 or so, but he looked much younger, especially when he smiled. I took a selfie with him when we became close.

Mr. Stanislaw told me once “You have brain - use your brain,” and I think this defined his mantra. After he retired, he continued working for 20 more years. Then, his legs started to hurt and his walking became difficult. When I got to know him, he would only walk with help or use an electric little car to do shopping and go out in general. Yes, at his age of 94 he was independent, did shopping and cooked on his own. He would collect some items thrown on the streets, clean them or repair and then send them to charity. He was also able to read and I saw many times at his place Polish books borrowed from a library. As my mother sends me Polish magazines by post, I would bring him one each time, and he was very happy to be updated!

I once gave him a walking pole, and at the next visit, he gave me a pack of chocolates as a sign of gratitude. I didn’t want to accept it, but he insisted. At that time, he showed his real sense of humour, by pretending that he would be very upset and playing on that.

The other time he sang me a serenade of beautiful old Polish songs, probably from the war time. One started with words “Goodbye my angel, I have to go to fight….” and he sang it when I was just leaving. I biked back home with tears coming out from my eyes…

My first impression about Mr. Stanislaw was so wrong. Although he might have been depressed, he had a good reason - his legs were not having as much force as during his younger years. And he still had this amazing eagerness of working and being active. He spoke a lot about himself, but this came from the fact that he was very lonely (and he admitted that). He also was a man of honour - he never asked his family to take him to their house(s). He preferred to deal with his life on his own, although this meant being alone for most of the time. He told me a lot about himself and I am so happy that he did! I learnt to listen like never before.

Although this memoir is a bit long, my story of regularly meeting Mr. Stanislaw is very short. I knew him roughly a few months. I am so glad and grateful to the organisation that I did know him. It did not only developed in me a great feeling of empathy towards elderly and lonely people but also a feeling that even me - a small person, can do something about it. At our last meeting, Mr. Stanislaw brought me a huge bouquet of flowers. He thanked me for my visits to hospital (he was at the hospital numerous times, and he was always so surprised and happy with me visiting him there). A little bit shy, he asked me whether I would like to become his adopted granddaughter. I felt really touched. Within such a short period of time I got an amazing friend.

The very last time I saw him was at the emergency unit at the hospital. He was sleeping and doctors were not able to wake him up. I spoke to him Polish, he opened his eyes but closed them within a second and continued the sleep. That day I brought him a polish book…but it was too late.

A few days later, the bouquet of flowers that he had given me and that had smelled so beautifully in my apartment, withered. It was on the same day when my adopted grandfather Stasiu passed away. Now I miss him and our meetups, but I am also so happy that I gave him company and made him smile many times in his last weeks of life. Thus my appeal: “Let`s rush to love people because they leave so quickly” (words of Jan Twardowski - Polish priest and poet).

 

-- Paulina